

Viajar al archipiélago Fijiano era mi sueño desde que era adolescente y pude cumplirlo en compañía de mi esposo, hermana y cuñado hace poco menos de 1 mes gracias a Pedro y Mai Pacific.
Desde que entras en Nadi todo cambia y percibes la belleza de su gente y del entorno que te rodea. La belleza natural no solo se limita a las playas (las islas Yasawa son paradisíacas, paraíso de buceo y relajación) sino que también cuenta con una riqueza de suelo y vegetación indescriptible con palabras!

Tuvimos el enorme placer de conocer Taveuni (recomendación de Pedro, gracias una vez más), una isla en la que no hay un rincón donde no crezca algún árbol y donde no dejas de maravillarte ante la belleza de su naturaleza (por algo la llaman la Isla Jardín o Paraíso Escondido). Es un destino más que recomendable para aquellos que como a nosotros nos enamora e impresiona el hecho de poder estar sumergidos en la naturaleza.

Los kaiviti son especialmente amables, risueños, cantadores y felices! Tenemos mucho que aprender de ellos. Fiji es un lugar del que te vas con lágrimas en los ojos (muy difíciles de contener cuando compartes un servicio religioso con la gente de una aldea tan bella como Nakabuta o cuando escuchas Isa Lei por última vez), con la alegría y el agradecimiento profundo de haber podido estar allí y con la seguridad de que volverás más de una vez.
Ingrid y Pedro, nuestro más sincero agradecimiento por todo lo que nos enseñaron y por tanta ayuda a cada paso.
Vinaka vaka levu!
Loloma.


Tati, Héctor, Pino y Rosie/Chia (mi nombre es Yajaira pero en Fiji te regalan uno o más nombres fijianos)!
